Como siempre, dejo que sean los sentidos los que decidan, nada más.
Nada que no viniera del olor de la madera, de escuchar el sonido que hace al exponerse al viento.
Yo no diseño productos, los sueño, como mucho los imagino, luego los fabrico.
Y luego solo queda imaginar el producto que quiero: el único que pueda ocupar ese espacio y hacerlo único, refinado, sencillo e inolvidable, y como cuando se elige un vestido: no puedes elegir el más bonito, no existe... tienes que llevar lo que está hecho a tu medida: lo que te hace única.
